Asociación Socio Cultural

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Plaza del Charco

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Dicen algunos que haber venido al Puerto de la Cruz y no conocer la Plaza del Charco es tanto como no haber estado. La atmósfera que se vive en este punto central de la ciudad es el de un espacio abierto, relajado a la vez que cargado del dinamismo de los que transitan desde un lado a otro del casco urbano.
 Los portuenses gustan de pisar su recinto cada vez que tienen oportunidad y es allí donde se siente un especial bullicio tranquilo que seduce a turistas y vecinos. La Plaza del Charco nos cubre de una luz especial bajo el paraguas de los laureles de Indias que un día de 1852 fueron traídos de Cuba. Tampoco ha cambiado en siglos el valor de ser el punto de encuentro de sus gentes, verbalizado con esa frase tantas veces repetida a lo largo de generaciones de... "nos vemos en la Plaza del Charco". Un espacio urbano que ha sido excepcional testigo de la historia del Puerto de la Cruz y de sus gentes.
Pero si miramos al pasado, y al recuerdo, hay que señalar que ha tenido diversas denominaciones: desde la inicial de "Plaza del Charco de los Camarones" pasando por Plaza de la Constitución, Plaza Real y Plaza del Generalísimo Franco hasta nuevamente llegar al de Plaza del Charco, nombre que en cualquier caso siempre mantuvieron los portuenses. Y es que -según el investigador Antonio Galindo- el nombre procede de principios del siglo XVII, debido a que en la zona se formaban varios charcos que se alimentaban de agua salada al estar comunicados por el subsuelo con el mar. Al parecer los charcos se cercaban con piedras para criar peces y camarones unido a que, cuando el mar se encrespaba en la zona aledaña de lo que hoy es el muelle pesquero, las aguas se adentraban hasta la plaza alimentando los mencionados charcos.
Pero su auténtica proyección como Plaza surge de la necesidad de un centro comercial, portuario y social ante el incremento de edificaciones que se produce en el siglo XVIII. Un poco más tarde, en la tercera década del siglo XIX, se realiza la primera iniciativa de acondicionar el lugar y es en 1880 cuando se construye la pila central que acoge la ñamera. Las reformas que dan lugar a su imagen actual se terminan en 1993 manteniéndose el siempre entrañable Bar Dinámico, en otro tiempo espacio de tertulias de las gentes de la ciudad.
En esta plaza confluyen todos los caminos de la ciudad, todas las ideas, todas las culturas y todos los sentimientos dando sentido al carácter cosmopolita de la ciudad. Si usted pisa sus caminos seguro que irremediablemente quedará seducido por unos encantos que no pueden describirse con la palabra sino con las sensaciones vividas en este privilegiado lugar de la ciudad.
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